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Sus Zapatos Rosa.


pajaroburlon

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Una tarde del 2010, quería relajarme con una kinesióloga que habia encontrado en una de las tantas páginas que hay en internet.

La elegida, Joisy.

En las fotos se veía como una chica de 19 años, 1.65, morocha, de voluptuoso cuerpo, y una foto en especial me llamó la atención, eran de sus pies, calzando unos tacos con plataforma y unos listones rosados hasta sus rodillas. Foto muy curiosa para alguien que promociona su cuerpo.

Todo eso hizo que me decidiera por ella.

Aquella tarde ya tenía su número, era muy difícil que conteste, que llame a partir de las 4:00 pm porque estaba en la universidad.

Llamé a las 4:01 pm, y le pregunté dónde podía ubicarla, me dijo que se iba a alojar en un hotel en la cuadra 20 de la avenida Petit Thouars. Asi que ese día antes de salir del trabajo, volví a ver sus fotos y más animado, fui a buscarla.

Al llegar a la citada cuadra, la volví a llamar, me dió el nombre del hotel y el número de habitación, además de que le confirmara cuando llegue a entrar.

Llegué al hotel, no me registré, simplemente dije, voy a subir un momento, la señora de la recepción me miró por encima de sus lentes y me dijo, "ok".

Subí al cuarto piso donde ella se encontraba, le timbré y como no contestaba, le toqué la puerta.

Abrió apenas, y me dijo, espérame 5 minutos que ya termino de atender.

Bueno, esperé sentado en uno de los sillones del mencionado piso, y al rato sale un tipo muy alto, vestido de camisa y corbata, parecía un ejecutivo, con el saco en los brazos y se fue al ascensor.

Toqué la puerta nuevamente y me hizo pasar.

Comprobé efectivamente que era tal cual como las fotos.

Me dijo "voy a bañarme, me quieres esperar afuera o adentro?", le dije "si no te molesta, aquí adentro". Se metió a la ducha, y mientras se bañaba yo pude verla a través de la puerta semiabierta que dejó el voluptuoso cuerpo que tenia. No sólo eso, tenía sus celulares, billetera y mochila ahí. Quizás muy confiada porque yo podría cogerlos en irme como sin nada, pero no, la esperé.

Salió desnuda, muy relajada, y me hizo valer la pena esperarla. Como quisiera volver a verla, sólo recuerdo su nombre y sus pechos al estar encima mío.

Aquella vez antes de irme tan complacido, prometí escribir acerca de ese momento, ella no me creyó, nos reímos juntos, y nos despedimos con un beso en la boca.

Bueno pues, lo prometido está cumplido, Joisy.

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