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UN BREVE AMORIO CON UNA KINEA


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Buenas noches, estimados hermanos galácticos. Aprovechando que entré al foro, quería contarles una historia que me pasó hace unos meses y que hasta hoy me deja pensando.

Hace un tiempo conocí a una kine en un chongo de Ica. Desde el primer momento hubo muy buena química. La primera vez que me atendí con ella terminamos conversando más de lo normal y, antes de irme, me dio su número de "trabajo" por si algún día quería una atención más personalizada. Al comienzo solo iba al chongo para atenderme con ella, pero con el tiempo me animé a verla en un privado. Aunque había pagado una hora, terminamos conversando casi dos. Ahí me contó que estudiaba Medicina y que había entrado a ese negocio para poder pagar la carrera.

No les voy a mentir, al principio no le creí mucho. Uno siempre escucha que las kines inventan historias para generar confianza con los clientes. Pero conforme pasó el tiempo empecé a notar que muchas de las cosas que me decía parecían ser ciertas. Después de ese encuentro empezamos a hablar todos los días. Me preguntaba cómo estaba, si ya había comido, cómo me había ido en el trabajo, y me mandaba fotos de su día a día. Con el tiempo dejó el chongo porque ya no había mucha clientela, pero seguimos en contacto. Cada cierto tiempo volvía a Ica para atender a algunos clientes habituales y yo aprovechaba para verla. Poco a poco terminé siendo uno de ellos, aunque muchas veces ni siquiera me cobraba.

Con el paso de los meses nuestras conversaciones dejaron de ser solo para coordinar encuentros. Me dio su número personal, me hablaba de la universidad, de los lugares donde viajaba para trabajar y de los problemas que tenía. Sin darme cuenta terminé conociendo a la persona detrás de la kine. y también le fui agarrando cariño. Un tiempo después volvió a Ica y nos vimos otra vez. Yo había reservado solo una hora, pero terminamos pasando toda la noche juntos en el hotel. Esa vez no me cobró nada. Lo que más me sorprendió fue que me trataba como si fuéramos pareja: quería caminar de mi mano, abrazarme y despedirse con un beso.

Y ahí fue cuando empecé a confundirme.

Aunque ya le tenía cariño, seguía viéndola como una kine. Nunca pude quitarme esa idea de la cabeza. Después de una noche fue ella quien me propuso intentar algo más serio. Por un momento lo pensé. No les voy a decir que no. Pero justo en esos días tuvo que viajar por la selva y el norte para seguir trabajando y juntar dinero antes de que empezaran sus clases. Seguimos hablando todos los días, hasta que una conversación me hizo cambiar de perspectiva. Me contó que algunos de sus clientes estaban relacionados con el narcotráfico. Según ella, no le gustaba atenderlos, pero pagaban muy bien y necesitaba el dinero.

Ahí me puse a pensar. Siempre he sido una persona tranquila y nunca me ha gustado meterme en problemas. Empecé a preguntarme si realmente valía la pena involucrarme con alguien que, aunque no fuera por decisión propia, vivía rodeada de ese ambiente. Tal vez nunca hubiera pasado nada... o tal vez sí. 

Desde ese momento empecé a ser más distante. Ella lo notó y varias veces me preguntó qué me pasaba.

Tiempo después volvió a Ica y decidimos vernos por última vez. Para ese momento ya ni siquiera me cobraba; yo solo pagaba el hotel, la comida y el taxi. Incluso quiso que estuviéramos sin preservativo para demostrarme la confianza que me tenía, pero siempre me negué. Esa noche confirmé que, por más cariño que le tuviera, aquello no iba a terminar bien.

Cuando nos despedimos le dije que era mejor dejar las cosas ahí. Ella me dijo una frase un poco llorosa que hasta ahora me da un poco de penita recordarlo:

"Seguramente te estás alejando de mí porque soy una protituta. Pero yo recién entré a esta vida para poder pagar mis estudios."

 Porque, en parte, tenía razón. Nunca dejé de verla como una kine. Pero también era cierto que todo el contexto que la rodeaba me daba miedo: no solo su trabajo, sino las personas con las que se relacionaba y los riesgos que eso implicaba. Después de ese día me bloqueó de todos lados y nunca más volví a saber de ella. Durante varias semanas seguí pensando en todo lo que pasó. Incluso pensé en escribirle otra vez para conservar al menos su amistad, pero entendí que lo mejor era dejar las cosas como estaban.

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Tu relato sale mejor en relato erotico acá es hablamos de putas hermano , me dió calambre al ojo tanto léelo , aparte a una puta nada de confianza más te va sangrar no vale la pena si kieres algo con una chica anda consíguete una chica seria de casa mejor es así hermano .

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Publicado (editado)
hace 10 horas, alv14 dijo:

Empecé a preguntarme si realmente valía la pena involucrarme con alguien que, aunque no fuera por decisión propia, vivía rodeada de ese ambiente. Tal vez nunca hubiera pasado nada... o tal vez sí. 

No solamente es el hecho del círculo de clientes que la rodea, es también el hecho de que una mujer que se dedica al oficio mas antiguo del mundo carece de algunos o varios principios. ¿Qué te asegura que en otras ciudades no tenga sus cachudos a los que sedujo del mismo modo que lo quiso hacer contigo? Eso de tirar pelao como muestra de confianza no me convence mucho, hay algunas que cobran por tirar pelao, quizás esos narcos que le pagan bien lo hacen porque también le llenan el tanque.

En fin, creo que distanciarte de ella fue lo mejor que pudiste hacer si ya te estaba generando confusión, si hubieras mantenido la cabeza fría le hubieras metido un floro o te hubieras sincerado diciéndole que no vivirías tranquilo teniéndola de pareja formal pero que aun disfrutas de su compañía, a ver si aflojaba seguir como amigos con derechos. 

Editado por juancarriolon

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